Tita y Pedro se aman. Pero ella está condenada a permanecer soltera, cuidando a su madre hasta que ésta muera. Y Pedro, para estar cerca de Tita, se casa con la hermana de ella, Rosaura. Las recetas de cocina que Tita elabora marcan el paso de las estaciones de su vida, siempre marcada por la presente ausencia de Pedro.
“Estar como agua para chocolate”: es decir, a punto de explotar de rabia o de pasión amorosa.
En Washington se materializa una misteriosa nave espacial que tiene intrigada a toda la humanidad. Tras dos días sin ningún tipo de actividad en la misma, se abre una compuerta y de su interior surgen dos figuras: un hombre, de aspecto divino, que se presenta como Klaatu; y un gigantesco robot al que el primero denomina Gnut. Sin que pueda decir nada más, Klaatu cae desplomado por un disparo efectuado por un perturbado y Gnut permanece desde ese momento sin ningún tipo de actividad. Sólo un fotógrafo llamado Cliff Sutherland percibe, a través de las fotografías que realiza cada día al robot, que éste parece haberse movido…
El libro en el que se incluye este relato está agotado y no existe reedición. Si te interesa, puedes leerlo en el siguiente enlace:
El cómic narra las aventuras de un justiciero enmascarado que lucha contra el crimen bajo el alias de ‘The Spirit’. Su verdadera identidad, revelada en su primera historia, era la de Denny Colt, un criminólogo que perseguía al doctor Cobra, pervertido genio de la ciencia que pretendía sumir a toda la población de Central City en un estado de muerte aparente y utilizarla para obtener un rescate. Colt no buscaba solamente la gloria, sino que iba también tras el dinero de la recompensa. Sin embargo, su valor temerario le jugaba una mala pasada y quedaba empapado por la fórmula de Cobra, lo cual producía su muerte aparente y posterior entierro en el cementerio de Wildwood. Al cabo de tres días resucitaba y salía de su tumba.
A diferencia de Batman, Colt revelaba voluntariamente su secreto al jefe superior de policía, un vejete paternal llamado Eustace P. Dolan. Nadie más, aparte de su comapañero negro, Ebony, conocía su doble identidad. El mundo entero creía que Denny Colt había muerto, de modo que no tenía ningún álter ego que ocultar siempre y cuando llevase su disfraz.
Nada mejor para celebrar la Navidad que leer o escuchar un villancico; aunque sea uno un poco especial como éste de Gloria Fuertes. Su tono es tan desenfadado como su contenido: censura la maledicencia, defiende las relaciones humanas entrañables, elogia la humildad, critica la beatería…; incluso los pecadores arrepentidos -la Magdalena- pueden acudir al portal en las mismas “condiciones” que los Padres de la Iglesia -San Agustín-. Y todo ello expresado en cinco coplas de cuatro versos octosílabos cada una, con diferentes rimas asonantes en los pares (I: í-a; II: u-a; III: i-o; IV: a-o; V: i), que originan un ritmo muy marcado, tan ágil como gracioso.
Ya está el Niño en el portal,
que nació en la portería.
San José tiene taller,
y es la portera María.
Vengan sabios y doctores
a consultarle sus dudas,
el Niño sabelotodo
está esperando en la cuna.
Dice que pecado es
hablar mal de los vecinos
y que pecado no es
besarse por los caminos.
Que se acerquen los pastores,
que me divierten un rato,
que se acerquen los humildes,
que se alejen los beatos.
Que pase la Magdalena,
que venga San Agustín,
que esperen los Reyes Magos
que les tengo que escribir.
Versión musicada de este villancico compuesta por Paco Ibáñez:
Narra la inquietante noche que en la víspera de esta festividad pasa Ebenezer Scrooge, anciano miserable y tacaño, como consecuencia de la visita del espectro de su antiguo socio, Jacob Marley. Éste hace desfilar ante él la visión de los espíritus de la Navidades pasadas, presentes y futuras, provocando así en Scrooge un cambio radical en su forma de actuar y de ver la vida.
En este cartel que publicita una conocida ferretería pontevedresa encontramos un nuevo engendro lingüístico.
La R.A.E. nos indica en su Ortografía de la lengua española que las palabras que terminan en -aje se escriben con “j“. Sólo admite como excepciones a esta regla: ambages, enálage e hipálage.
Por lo tanto la palabra tendría que escribirse así:
bricolaje.
1. m. Actividad manual que se manifiesta en obras de carpintería, fontanería, electricidad, etc., realizadas en la propia vivienda sin acudir a profesionales.
En la España del siglo XVI, un humilde pregonero llamado Lázaro de Tormes escribe una larga carta en la que relata su propia vida. Nacido en un hogar pobre, Lázaro tuvo que abandonar su casa cuando era niño a fin de ganarse el sustento sirviendo sucesivamente a una serie de amos: un ciego malicioso que lo mataba de hambre, un escudero que aparentaba lo que no era, un predicador que estafaba a los feligreses… En conjunto, la vida de Lázaro se nos aparece como una ardua carrera de obstáculos, si bien el personaje la narra con ironía y buen humor, convencido de que sus penurias son agua pasada. Pero, entonces, ¿por qué nos la cuenta? ¿Qué sentido tiene la evocación de un ayer tan doloroso? La respuesta llegará al final de la novela, cuando comprenderemos que Lázaro ha superado la pobreza a costa de aceptar un pacto indignante. El pregonero siente entonces la necesidad de justificarse, y con ese fin da inicio al relato de su vida.
Si quieres saber más sobre la obra visita esta página.
Puedes realizar ejercicios interactivos de comprensión de la novela en los siguientes enlaces:
James es un niño huérfano que vive con dos tías muy severas que le hacen la vida imposible. Pero un día, un extraño personaje le regala un cucurucho de “cositas” verdes que hacen crecer sorprendentemente al viejo melocotonero del patio…
Tras otro abominable verano con los Dursley, Harry se dispone a iniciar el cuarto curso en Hogwarts, la famosa escuela de magia y hechicería. A sus catorce años, a Harry le gustaría ser un joven mago como los demás y dedicarse a aprender nuevos sortilegios, encontrarse con sus amigos Ron y Hermione y asistir con ellos a los Mundiales de quidditch. Sin embargo, al llegar al colegio le espera una gran sorpresa que lo obligará a enfrentarse a los desafíos más temibles de toda su vida. Si logra superarlos, habrá demostrado que ya no es un niño y que está preparado para vivir las nuevas y emocionantes experiencias que el futuro le depara.