Extraños en un tren

La intriga de esta novela está basada en la idea de un crimen sin móviles, un crimen perfecto: dos desconocidos acuerdan asesinar cada uno al enemigo del otro, proporcionándose así una coartada indestructible. Bruno: alcohólico, con problemas edípicos, homosexual latente viaja en el mismo tren que Guy: ambicioso, trabajador, adaptado. Empiezan a conversar y Bruno, demoníacamente, fuerza al otro a hablar, a descubrir su punto débil, la única grieta en su ordenada vida: Guy quisiera verse libre de su mujer, que le traicionó y que puede ahora obstaculizar su prometedor futuro. Bruno le propone un pacto: él matará a la mujer y Guy, a su vez, al padre de Bruno, a quien éste odia. Guy rechaza tan absurdo plan y lo olvida, pero no así Bruno, quien, una vez cumplida su parte, reclama al horrorizado Guy que cumpla con la suya…

Versión cinematográfica de la novela:


Greguerías: “La Dama de Elche es…”

“LA DAMA DE ELCHE ES LA PRIMERA MUJER QUE GASTÓ AURICULARES”

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Ésta es una de las muchas greguerías compuestas por Ramón Gómez de la Serna.

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Un viejo que leía novelas de amor

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Antonio José Bolívar Proaño vive en El Idilio, un pueblo remoto en la región amazónica de los indios shuar (mal llamados jíbaros), y con ellos aprendió a conocer la Selva y sus leyes, a respetar a los animales y los indígenas que la pueblan, pero también a cazar el temible tigrillo como ningún blanco jamás pudo hacerlo. Un buen día decidió leer con pasión las novelas de amor -«del verdadero, del que hace sufrir»- que dos veces al año le lleva el dentista Rubicundo Loachamín para distraer las solitarias noches ecuatoriales de su incipiente vejez. En ellas intenta alejarse un poco de la fanfarrona estupidez de esos codiciosos forasteros que creen dominar la Selva porque van armados hasta los dientes pero que no saben cómo enfrentarse a una fiera enloquecida porque le han matado las crías.

Actividad interactiva de comprensión lectora.

Versión cinematográfica de la novela:

Indio e indígena

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Aunque en muchos casos son palabras perfectamente intercambiables, las palabras indio e indígena tienen etimologías diferentes. El origen de la primera es más conocido: se formó a partir del nombre de la India, porque Cristóbal Colón creía que su viaje a través del Atlántico lo llevaría a ese país asiático; y así llamó “indios” a los habitantes del Nuevo Continente, creyendo que se trataba de Asia.

Indígena, en cambio, es un cultismo tomado del latín indigena, que significaba ‘de allí’ y, por extensión, primitivo habitante de un lugar, nativo’. Este término está compuesto de indi- (una variante del prefijo latino in-) y la raíz indoeuropea gen- ‘parir’, ‘dar a luz’, que también está presente en muchas palabras de nuestra lengua, como ‘engendrar’, gen’, ‘genealogía’ y otras.

Tribu “perdida” de la Amazonia-Amazonía sin ningún contacto con la “civilización”. ¿Quién encontró a quién?:

Fuentes: Ricardo Soca, La fascinante historia de las palabras y Nuevas fascinantes historias de las palabras.

Ensayo sobre la ceguera

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Un hombre parado ante un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Pero no una ceguera normal: en un abrir y cerrar de ojos lo ve todo blanco. En su desesperación, acude a varias personas para consolarse ante tal desgracia y con la esperanza de curarse o, al menos, de comprender el origen de su repentina tragedia.

La consecuencia directa es que todo aquel que ha tenido contacto, por mínimo que sea, con ese hombre, se vuelve igualmente ciego. Esto es así hasta que la epidemia, de carácter exponencial, obliga al gobierno a intervenir para aislar a los infectados, que son conducidos por los militares a un edificio abandonado en el que han de sobrevivir.

Conforme avanzan los días y las provisiones se reducen (por miedo de los militares a infectarse), se forman clanes, las mujeres son obligadas a prostituirse con el fin de intercambiar comida robada, la higiene y la salud comienza a obviarse por completo. El miedo y la resignación se apoderan de los ciegos, hasta que aparece un resquicio de esperanza: una mujer no está ciega y ha estado fingiendo todo el tiempo estar infectada, por lo que sirve de guía a sus compañeros.

Versión cinematográfica de la novela:

Caer chuzos de punta

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El diccionario de la R.A.E. dice que el chuzo es un palo armado con un pincho de hierro que se usa para defenderse y que su origen está en la palabra suizo, probablemente porque los soldados suizos usaban esta arma.

En su Diccionario Militar (1863), Jorge de Wartelet dice del chuzo:  “Asta corta armada de una punta de hierro ú hoja de lanza. Los antiguos le empleaban como arma  arrojadiza.  Los  marinos  modernos  le  cuentan como  uno  de  los  instrumentos  para  atacar y defender los abordajes”.

En España, el chuzo lo llevaban los serenos, vigilantes que había en algunas ciudades, que recorrían las calles por la noche cantando las horas con su gorrilla de plato, el pito, el manojo de llaves en una mano para acudir a las llamadas de los trasnochadores y el chuzo en la otra. El chuzo de los serenos tenía una punta metálica que levantaba chispas en el adoquinado cuando el sereno llamaba la atención de los alborotadores.

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La R.A.E. también indica que chuzo es sinónimo de carámbano.

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Caer chuzos de punta” es una frase figurada que significa llover o granizar con mucha violencia.

Vídeo en el que encontramos una situación en la que se podría usar:

Fuentes: Néstor Luján, Cuento de Cuentos; Jorge de Wartelet, Diccionario Militar; Guillermo Suazo Pascual, Abecedario de dichos y frases hechas.


Watchmen

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La historia está ambientada en una realidad alternativa, en una época con muchas similitudes con la Guerra Fría de los años ochenta. La principal diferencia es que se desarrolla en un mundo donde viven varios superhéroes. Su existencia ha alterado el desarrollo de diferentes acontecimientos históricos reales: los Estados Unidos han ganado la guerra de Vietnam y su presidente, Richard Nixon, ha sido reelegido tras cambiar la Constitución. En 1977, tras provocar una ola de malestar social (¡Placas, no máscaras!, protesta la policía), el Gobierno ilegaliza a los “aventureros enmascarados”.

El cómic arranca en 1985 con el misterioso asesinato de un vigilante retirado, el Comediante. Otro justiciero, Rorschach emprende una investigación para descubrir al culpable y determinar si se trata de un complot para acabar con todos los encapuchados.

A pesar de que se suele aludir al reparto de Watchmen (Vigilantes) usando el calificativo de superhéroes, prácticamente todos ellos son personas corrientes sin más poderes que los que les proporciona el entrenamiento o los inventos que desarrollan ellos mismos. El único personaje con capacidades sobrehumanas es el Dr. Manhattan. En el cómic, los protagonistas se refieren a ellos mismos con calificativos como «aventureros enmascarados».

Versión cinematográfica del cómic:


Los ladrones de cuerpos

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Santa Mira, un pequeño pueblo del norte de California. El doctor Miles Bennell recibe en su consulta a varios pacientes con una dolencia que no puede tratar: todos ellos insisten en que sus familiares cercanos -tíos, padres, hijos, maridos…- no son en realidad quienes parecen ser. Intrigado y desconcertado, Miles recorre el pueblo en compañía de Becky, su viejo amor de juventud, y de sus amigos Jack y Theodora Belicec, comprobando que una serie de peculiares fenómenos tienen lugar en los sótanos y armarios de las casas, mientras los vecinos duermen… El psiquiatra Mannie Kaufman, al que Miles acude en busca de ayuda, le asegura que no se trata más que de un caso de histeria colectiva, pero paulatinamente la verdad se impondrá con irresistible claridad.

Dos de las muchas versiones cinematográficas de la novela: