Un caluroso día de verano a orillas de un río, Alicia, cansada de estar sentada junto a su hermana mientras ésta lee un libro, descubre a un conejo blanco con grandes ojos rosados que, provisto de un chaleco y un reloj de bolsillo, se queja de lo tarde que es. La niña, muerta de curiosidad, corre por la pradera hacia el lugar donde se encuentra el conejo y llega justo a tiempo de verlo desaparecer por una gran madriguera que se abre al pie de un seto. Sin pararse a pensar en lo que hace, Alicia decide entrar también en ella y camina por un largo túnel hasta que se precipita por un pozo que parece no tener fin…
Versión cinematográfica de este cuento:


