Para los antiguos romanos era considerado como de buen augurio o signo de buena suerte que los niños naciesen asomando primero los pies, el llamado parto podálico, en vez de la cabeza, que hoy es considerada como la posición más normal y natural.
La frase se utiliza actualmente con el significado de tener mucha suerte y se aplica a aquella persona a la que todo parece salirle bien.
También se utiliza con este mismo significado la frase: Nacer con una flor en el culo.
En este vídeo hay varias personas a las que se les podrían aplicar perfectamente ambas frases:
Fuentes:
Guillermo Suazo Pascual, Abecedario de dichos y frases hechas, Edaf.
Este verbo, de uso predominantemente coloquial, se emplea con el sentido de ‘adornarse alguien con profusión y esmero‘ y es equivalente a emperejilarse. Bueno, en realidad es algo más que equivalente, puesto que ambos verbos provienen de los nombres de dos vegetales entre los que hay cierto parentesco: el perifollo y el perejil.
El perifollo es, como el perejil, empleado como condimento, pero también como adorno de ciertos guisados,
razón por la cual, en el primer diccionario de la Academia aparece descrito, además de vegetal, como ‘nombre vulgar de las cintas y otros adornos vistosos que se ponen las mugeres‘ (La g corresponde a la grafía del español del siglo XVIII).
Antiguamente, el perifollo se llamaba cerifollo y se cree que la p inicial se haya incorporado por influencia de perejil. Este vocablo proviene del latín caerefolium que a su vez se derivó del griego khairephyllon formada por khairó (me complazco, disfruto) y phyllon (hoja).
Fuentes:
Ricardo Soca,La fascinante historia de las palabras, Nuevas fascinantes historias de las palabrasyLa milenaria historia de las palabras.
La palabra vándalo tiene su origen en el término germánico wandliaz, (‘el que vaga‘), generado a partir de la raíz indoeuropea *wendh- (‘girar, vagabundear‘). Los vándalos eran un pueblo de la Germania antigua, establecido en tiempos remotos a orillas del Báltico, que en los siglos IV y V invadieron la Galia e Hispania y acabaron con el Imperio Romano. Pasaron después a África y destacaron en todas partes por el furor con que destruían monumentos y por su crueldad. De ahí el significado que tiene esta palabra en la actualidad:
“Hombre que comete acciones propias de gente salvaje y desalmada“.
El origen de la palabra vandalismo es francés, a pesar de que los vándalos se aposentaron durante más tiempo quizás en España. Pero la palabra es relativamente moderna, ya que fue creada en 1794, por el obispo republicano Henri-Baptiste Grégoire para vituperio de los desmanes contra religiosos durante la Revolución Francesa. La palabra vandalismo entró en el castellano de una manera oficial en la edición del Diccionario de la Real Academia Española en 1843 y hoy designa al:
“Espíritu de destrucción que no respeta cosa alguna, sagrada ni profana“.
Vándalos del siglo XXI (sus antepasados estarían orgullosos):
Fuentes:
Buitrago, A. y Torijano, J.A., Diccionario del origen de las palabras, Espasa.
Luján, Néstor, Cuento de cuentos, Ediciones Folio.
La palabra gripe, tomada del francés grippe y equivalente a influenza, es la denominación en español de una enfermedad causada por un virus, que afecta al hombre, así como a algunos mamíferos y aves, y se caracteriza por fiebre, dolor de garganta, debilidad, dolores musculares, articulares y de cabeza.
Hay varias hipótesis sobre el origen de la palabra, que se empleaba en francés a comienzos del siglo XIV con el sentido de ‘gancho‘ o también ‘garra‘. En la primera mitad del siglo XVII, grippe se usaba con el sentido de “capricho, deseo repentino“. Un siglo más tarde ya se usaba con la denotación de ‘catarro epidémico‘, en una extensión del significado de ‘capricho‘, probablemente con base en la idea de que se trata de una dolencia que se contrae de manera brusca, como si fuera una veleidad caprichosa del destino.
No todos los murciélagos son ciegos, apenas los de la especie Rousettus, pero casi todas las variedades de este quiróptero están dotadas de la habilidad de orientarse por el sonido, como una especie de radaracústico, que en inglés se llama bat sonar y en español ‘ecolocación’. Sin embargo, antes predominaba la creencia de que todos eran ciegos, como demuestra el origen de esta palabra: una metátesis del original murciégalo, formado por la expresión del castellano antiguo murcego ‘ratón ciego’, derivada del latín mus,muris‘ratón’ y cæculus, diminutivo de cæcus ‘ciego’. Las novecientas especies de murciélagos están formadas por los únicos mamíferos dotados de la capacidad de volar. Esta condición, unida al sentido de ecolocación, dio origen a fantásticas leyendas desde la Antigüedad. Surgidas en Siria y Babilonia, prosperaron en algunos países de Europa oriental durante la Edad Media y, por último, fueron recogidas por el irlandés Bram Stoker en su novela Drácula (1897), en la que adquirió su forma contemporánea el mito de los vampiros (del serbocroata y húngaro vampir) y el personaje del conde Drácula.
Fuentes: Ricardo Soca,La fascinante historia de las palabrasy Nuevas fascinantes historias de las palabras.
Aunque en muchos casos son palabras perfectamente intercambiables, las palabras indio e indígena tienen etimologías diferentes. El origen de la primera es más conocido: se formó a partir del nombre de la India, porque Cristóbal Colón creía que su viaje a través del Atlántico lo llevaría a ese país asiático; y así llamó “indios” a los habitantes del Nuevo Continente, creyendo que se trataba de Asia.
Indígena, en cambio, es uncultismotomado del latínindigena, que significaba‘de allí’y, por extensión, ‘primitivo habitante de un lugar, nativo’. Este término está compuesto deindi-(una variante delprefijolatinoin-) y la raízindoeuropeagen- ‘parir’, ‘dar a luz’, que también está presente en muchas palabras de nuestra lengua, como‘engendrar’, ‘gen’, ‘genealogía’y otras.
Tribu “perdida” de la Amazonia-Amazonía sin ningún contacto con la “civilización”. ¿Quién encontró a quién?:
Fuentes: Ricardo Soca,La fascinante historia de las palabrasy Nuevas fascinantes historias de las palabras.
Es el nombre del período de tres a cinco días que, para los católicos, precede al comienzo de la Cuaresma y, principalmente, el de la fiesta popular que se celebra en tales días, que consiste en bailes de máscaras, disfraces, comparsas y otros regocijos bulliciosos.
El origen de la fiesta se remonta, por lo menos, a las celebraciones orgiásticas que se realizaban en el Imperio Romano en honor de Baco y de Saturno, conocidas como bacanales y saturnalias, respectivamente, pero aquí nos limitamos al origen de la palabra carnaval, que se sitúa en la Edad Media en Italia, principalmente en Roma, Venecia, Florencia, Turín y Nápoles.
En español, carnaval aparece ya en el diccionario de Nebrija, en 1495, en el cual se define ‘Carnaval o carnes tollendas: carnis priuium’‘privación de la carne’.
En cuanto al origen de la palabra, los autores coinciden en señalar la voz italiana carnevale, que proviene del antiguo carne levare‘quitar la carne’ porque después del carnaval los católicos inician el período de Cuaresma, cuarenta días durante los cuales no se come carne. Confirma este origen el sinónimo español carnestolendas, del latín tollere ‘abandonar’.
La historia de la fregona empezó en el año 1.956, Emilio Bellvis trabajaba en la Base Aérea de Valenzuela (Zaragoza) como responsable de las secciones en los talleres generales de reparación y mantenimiento de aviones. Allí conoce y establece unos fuertes lazos de amistad con el Capitán, Manuel Jalón, el cual al realizar un curso en los Estados Unidos observa cómo friegan los suelos con un cubo con rodillos y una mopa plana.
Al volver a España, esta idea se la transmite a su amigo Emilio, dándose cuenta de la situación presente donde en todos los sitios se fregaba de rodillas.
En aquella época, la familia Bellvis disponía de una tienda de recambios de automóviles en Zaragoza, y es allí, en la trastienda, aprovechando los tornos y bancos de trabajo que disponían, donde comienzan a fabricar los primeros equipos, decidiendo fundar la empresa Rodex.
Estos equipos tenían una serie de inconvenientes; al ser una mopa plana, los flecos se rompían y los muelles de los rodillos fallaban. Al estar escurriendo, había que estar haciendo equilibrio y los golpes en los tobillos eran frecuentes, todo ello producía un escurrido bastante limitado. Esto, a Emilio Bellvis, le quitaba el sueño, no paraba de pensar, y su inquietud era constante, tal es así que muchas noches se despertaba y tenía la costumbre de comentar con su esposa lo que le venía a la cabeza. Una de esas noches se despertó y le dijo a su esposa Gloria: “Me parece que tengo la solución y el sistema para el friegasuelos”, un embudo troncocónico con resaltes y perforaciones en su superficie, estrecho por debajo y ancho por arriba, y el mecanismo de escurrido mediante retorcido con escoba redonda.
A las primeras fregonas las denominaron “aparatos lavasuelos” y tres años después, un competidor de la empresa Rodex las denominó “fregasuelos”. Fue Enrique Falcón quien desde sus primeras notas de pedido en 1957 alternaba “lavasuelos” con “fregona”, con gran disgusto de Emilio Bellvis porque consideraba más digno “lavasuelos” ya que “fregona” sólo se llamaban entonces, peyorativamente, a las mujeres empleadas en la cocina y la limpieza. La voz del pueblo dio la razón a Falcón e incluso la Real Academia Española admitió después de 1974 la acepción de fregona para los útiles de fregar el suelo de pie.
Espectro o cadáver que, según creencia popular de diversos países, por las noches chupa la sangre de los vivos hasta matarlos. Y también, nombre de un mamífero hematófago sudamericano.
El mito de una criatura ya muerta (supuestamente, el alma en pena de un delincuente o de un suicida) que, no obstante, se alimentaba chupando sangre de los seres humanos prosperó en varios países centroeuropeos durante el siglo XVIII, particularmente en Hungría. Fue en Transilvania, una región que perteneció a ese país y que actualmente está en territorio rumano, donde Bram Stoker ambientó su novela Drácula. El relato narra que estos seres siniestros reposan durante el día en sus sepulcros y por la noche salen a buscar a sus víctimas, las cuales engrosan las filas de los vampiros después de morir desangradas.
La palabra vampiro apareció por primera vez en la edición de 1843 del Diccionario de la Real Academia Española, procedente del húngaro y del serbocroatavampir. Sin embargo, vampire ya se registraba desde 1734 en inglés y desde 1751 en francés, lengua a la cual llegó desde el alemán vampiry desde la que pasó hacia las demás lenguas romances.
El vocablo originario húngaro proviene del ruso upir, y se considera probable que los rusos lo hayan tomado del tártarouber‘bruja’.
Reportaje sobre la figura del vampiro emitido en el programa Cuarto Milenio de Íker Jiménez (NO RECOMENDABLE SI TE IMPRESIONA LA VISIÓN DE LA SANGRE):
Fuentes: Ricardo Soca,La fascinante historia de las palabrasy Nuevas fascinantes historias de las palabras.