Peter Pan

Una noche en la que el señor y la señora Darling deciden salir a cenar, Peter Pan (un niño que se ha escapado de sus padres nada más nacer y que ha vivido desde entonces con las hadas) y Campanilla (un hada) se introducen en el dormitorio de los hijos del matrimonio (Wendy, John y Michael) para intentar recuperar la sombra que Peter había perdido anteriormente al intentar escapar de la señora Darling.

Wendy se despierta y, al ver que Peter está llorando, le ayuda a coserse su sombra. Peter se pone muy contento y le presenta a Campanilla, también le revela la existencia de los Niños Perdidos y del País de Nunca Jamás.

Al enterarse de que Wendy conoce muchos cuentos, le propone que lo acompañe al País de Nunca Jamás para que les cuente esos relatos tanto a él como a los Niños Perdidos. Wendy acepta siempre y cuando sus dos hermanos puedan ir también.

En el País de Nunca Jamás vivirán muchas aventuras relacionadas con los celos que Campanilla siente de Wendy, y con la venganza que el pirata Jas Garfio prepara contra Peter por haberle cortado un brazo y habérselo dado de comer a un cocodrilo que desde entonces lo persigue.

Versión cinematográfica de esta obra teatral:

Ninette y un señor de Murcia

ninette

Andrés Martínez Segura,  un solterón de 35 años que ha vivido con su tía mientras la ayudaba a llevar su negocio de papelería y librería en Murcia, decide realizar, siete meses después del fallecimiento de ésta, un viaje de quince días a París con la finalidad de conocer la ciudad y mantener una aventura con una francesa.

Para poder llevar a cabo sus planes, Andrés solicita la ayuda de su amigo Armando, que lleva ya cuatro años en París y al que encarga  la localización de un alojamiento en el que alguien hable español.

Armando consigue una habitación para Andrés (un hombre de derechas) en la casa de un matrimonio de exiliados españoles de izquierdas admiradores de Pablo Iglesias, Lenin y Alejandro Lerroux.

El primer contacto con París no es para Andrés demasiado prometedor: Armando no lo va a recoger a la estación, la habitación no es como esperaba y Armando sabotea todos sus planes de diversión. Pero todo cambia desde el momento en el que Andrés conoce a Ninette, la hija del matrimonio de exiliados españoles…

Versión cinematográfica de la obra teatral:

La casa de Bernarda Alba

La casa de Bernarda Alba, que Lorca definió como “drama de mujeres en los pueblos de España”, nos habla de una mujer inflexible, la Bernarda del título, quien tras la muerte de su segundo marido, somete a sus cinco hijas a un severísimo encierro físico y emocional a fin de mantener a toda costa la honra de la familia. Condenadas a guardar un luto interminable y recluidas cual monjas de clausura, las jóvenes acabarán por incubar una poderosa frustración sexual. El drama se desencadena cuando un apuesto joven, Pepe el Romano, pide en matrimonio a Angustias, la hija mayor de Bernarda. Pronto descubriremos que las otras cuatro jóvenes desean en secreto a Pepe, lo que desencadena una espiral de rivalidades e insubordinaciones fallidas. En concreto, Adela, la menor de las hermanas se rebela con vehemencia contra el autoritarismo de su madre a fin de ver satisfechas sus ansias de libertad…

Versión cinematográfica del drama:

Fuente: López García, José Ramón, La casa de Bernarda Alba, Vicens Vives.

El perro del hortelano

La acción de la obra se desarrolla en Nápoles (que perteneció a España hasta principios del siglo XVIII) y trata del conflicto al que se enfrenta la condesa Diana de Belflor, enamorada de su secretario Teodoro, porque éste es de una clase inferior. El código del honor impide que la pareja se case, pero la celosa Diana tampoco consiente que Teodoro tenga relaciones con Marcela. La condesa Diana de Belflor es, pues, el perro del hortelano del título, que ni come ni deja comer, es decir, ni quiere enamorarse de su secretario Teodoro, ni deja que éste prosiga sus amores con Marcela.

Los nobles que aspiran a la mano de Diana traman matar a Teodoro, pero Tristán, su criado, valiéndose de una mentira convence a todos de que Teodoro es noble…

Para saber más de la obra (sólo la primera diapositiva está en italiano):

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La frase que da título a la obra de Lope de Vega procede, según Guillermo Suazo Pascual en su libro Abecedario de dichos y frases hechas, de una fábula de Esopo en la que se habla de un perro bien alimentado y tan buen guardián de la hacienda de su amo que hasta al buey de la casa le impedía comer el forraje.

Se utiliza para referirse a aquellos que impiden que otros disfruten de algo o hagan algo que ellos no quieren o no pueden disfrutar o hacer.

Don Juan Tenorio

La obra de José Zorrilla da cuenta en dos partes de cuatro y tres actos, respectivamente, de un día en la vida del protagonista y de otros tres cinco años más tarde, ambientado todo ello en la Sevilla del siglo XVI. Don Juan Tenorio, que ha apostado con su amigo Luis Mejía quién cometería más maldades en el plazo de un año, acude a la hostería de Buttarelli con su criado Ciutti para poner en común sus desmanes con el adversario. A la cita acuden también, amparados en el disfraz que el carnaval propicia, el padre del protagonista, don Diego, y el de la prometida de Tenorio, el Comendador de Calatrava don Gonzalo de Ulloa, ambos con la esperanza de que cuanto se cuenta sobre la villanía de don Juan sea falso. No solo no lo es sino que presencian la enumeración de sus delitos, a los que el propio burlador está dispuesto a sumar uno más: en unas horas se compromete a seducir a una novicia y a la prometida de don Luis, que se casa a la mañana siguiente con doña Ana de Pantoja. Mejía acepta la apuesta. Don Diego reniega de su hijo. Don Gonzalo de Ulloa anula el compromiso matrimonial con su hija. Don Juan sigue adelante con su plan para ganar la última partida…

Vídeo en el que se representa un fragmento de la escena XII del acto I de la obra:


Existe una versión cinematográfica de la obra teatral:

Para saber más:

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Fuentes: Montserrat Ribao Pereira, “Introducción” a la edición de Don Juan Tenorio de la editorial Akal.

¡Mucha mierda!

Según recoge Pere J. Mascaró en su libro Teatro: el arte en la enseñanza no se sabe muy bien la razón por la cual la superstición de no desear suerte en el teatro con esta palabra (suerte) ha perdurado desde tiempos remotos. Desde siempre se desea buena suerte con la frase “mucha mierda”, y esto sí tiene una razón: a partir de los siglos XVI y XVII, el público acudía a los teatros (a los corrales de comedias) con montura y carros; por lógica, a más público, mayor número de caballerías se acercaban al local. Os podéis imaginar la de boñigas que había en las calles, para satisfacción de los actores y del empresario teatral. Desde entonces, “mucha mierda” significa desear la máxima afluencia de público a la obra.

En cualquier caso, deseamos que nuestros antepasados aficionados al teatro tuviesen la capacidad para sortear “obstáculos” que posee el chico del vídeo.