EN UN LUGAR DE LA RED

Bitácora del área de "Lengua castellana y literatura"

Un día de cólera

Posted by Javier en 02/10/2008

Este relato no es ficción ni libro de Historia. Tampoco tiene un protagonista concreto, pues fueron innumerables los hombres y mujeres envueltos en los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Héroes y cobardes, víctimas y verdugos, la Historia retuvo los nombres de buena parte de ellos: las relaciones de muertos y heridos, los informes militares, las memorias escritas por actores principales o secundarios de la tragedia, aportan datos rigurosos para el historiador y ponen límites a la imaginación del novelista. Cuantas personas y lugares aparecen aquí son auténticos, así como los sucesos narrados y muchas de las palabras que se pronuncian. Con las licencias mínimas que la palabra novela justifica, estas páginas pretenden devolver la vida a quienes durante doscientos años sólo han sido personajes anónimos en grabados y lienzos contemporáneos, o escueta relación de nombres en los documentos oficiales.

Lee aquí el primer capítulo de la novela

Lee aquí fragmentos de otros capítulos de la novela

Antología de textos literarios sobre la Guerra de la Independencia

Entrevista a Arturo Pérez-Reverte:

Una respuesta to “Un día de cólera”

  1. Tras escuchar su entrevista en la que nos habla de su obra “un día de cólera”, he de decirle que me ha gustado sobre todo la desmitificación que hace del Dos de Mayo. Efectivamente nuestra historia está teñida de cierta manipulación intencionada de chovinismo patriotero y religiosidad placentera amén de otras colgaduras similares. Todo ello, obviamente, ha venido dificultando en demasía el realismo de los acontecimientos, sus causas y consecuencias así como de la exposición tal cual de los mismos. A la personas inclusive las ilustradas, a veces les cuesta aceptar las cosas como fueron, es más agradable adulcerarlas. Poca gente habla de la Guerra de la Independencia como una guerra civil entre españoles ( conservadores y afrancesados). No nos gusta y menos si se afirma que, precisamente los traidores, los malos, los “afrancesados”, deseaban lo mejor para aquella España atrasada, de excesivos parásitos y obstáculos al progreso como eran: clero regular excesivamente numeroso, señoríos, ley de mayorazgo, gremios rancios, etc. España era una sociedad mayoritariamente analfabeta donde su burguesía ilustrada ( minoría selecta) era marginada o perseguida por una Inquisición trasnochada. Napoleón supo de inmediato de qué iban las cosas en España y con unos cuantos decretos infundió al país más modernidad de la que ningún español de entonces se hubiera atrevido a soñar. Esta no es la España de la Independencia de la que se suele hablar. Esta es otra España. La otra historia. Así nos encontramos hoy en día con que no sabemos ni cuál es nuestra realidad como nación ni como pueblo y, por ello, algunos confunden la realidad histórica con sus deseos.

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