EN UN LUGAR DE LA RED

Bitácora del área de "Lengua castellana y literatura"

¿Trasero en venta?

Posted by Javier en 05/10/2008

¡Las incorrecciones lingüísticas me persiguen!

Como profesor de lengua castellana y literatura, es normal que me enfrente cada día a: faltas de ortografía y a enunciados mal construidos, ambiguos o que omiten información necesaria para interpretarlos correctamente… Pero últimamente encuentro este tipo de incorrecciones por todas partes: en la prensa, en los anuncios, en los folletos de propaganda, en carteles publicitarios, en el teletexto, en películas subtituladas…

Intento combatirlas inculcando a mis alumnos-as el respeto por el idioma y por las normas ortográficas pero reconozco que hay situaciones que escapan a mi control. Por eso he decidido que ante enunciados como el de la foto lo mejor que puedo hacer es reírme un poco.

La “gracia” de este enunciado estriba en que en su interior figura la palabra trasero“, término que en la tercera acepción del diccionario de la R.A.E. equivale a:

3. m. eufem. nalgas (porciones carnosas y redondeadas).

¿Acaso hay alguien que ha puesto en venta el suyo al módico precio de 1,75 € el kilo?

¿Será para algún transplante?…

Hace varios años recuerdo haber visto un reportaje sobre cirugía plástica en el cual se decía que los españoles que estaban descontentos con su trasero le solían pedir al cirujano que, tras la operación, el suyo quedase igual que el de Antonio Banderas. ¿Será Banderas el donante?… Me parece que está por España, ya que el Festival Internacional de cine de San Sebastián le ha concedido el Premio Donostia a toda su carrera…

En realidad, el emisor de este enunciado ha omitido algunas palabras del mismo por considerarlas innecesarias y lo ha convertido en incorrecto.  Así, emplea la palabra “trasero” cuando debería haber empleado el término “cuarto trasero” que, según el diccionario de la R.A.E., es la:

1. m. Parte posterior de algunos animales.

Además, debería haber empleado el plural: “cuartos traseros” (hay que suponer que querrá vender más de uno) e indicar cuál es el animal que ha sido sacrificado para satisfacer la voracidad humana (probablemente pollos).

El contexto situacional (el cartel estaba a la izquierda de la puerta de entrada de un supermercado) es el que, en este caso,  me ha permitido interpretar correctamente lo que quería transmitirnos el emisor del enunciado. Gracias a su torpeza, he pasado un buen rato y prometo pasar por el supermercado la semana que viene ya que, si se fijan en el pie de foto, amenaza con nuevos enunciados.

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