EN UN LUGAR DE LA RED

Bitácora del área de "Lengua castellana y literatura"

Robin Hood

Posted by Javier en 14/05/2010

Robin de Locksley, Robin Fitzhood o Robin Hood son sólo algunos de los nombres atribuidos históricamente al popular arquero de Sherwood, cuya historia hunde sus raíces en una serie de baladas y leyendas medievales inglesas que nos presentan inicialmente a un simple salteador de caminos para convertirlo con el tiempo en un proscrito justiciero y finalmente en un noble despojado injustamente de sus tierras.

En 1820, Walter Scott recupera al héroe medieval como secundario de lujo en su novela Ivanhoe. Desde entonces han proliferado las versiones modernas de las andanzas de Robin de los Bosques. Las más destacadas son las adaptaciones de  Paul Creswick y la de Howard Pyle.


La novela de Pyle narra la historia de Robin Hood, o Robin de los Bosques, un forajido que huye con una banda de «ciento cuarenta granujas» por el bosque de Sherwood. Él había quedado como proscrito después de haber matado un ciervo del rey y a un hombre que se atrevió a poner en entredicho su virtuosismo como arquero. Se ofrecían por él doscientas libras. En el bosque, su espíritu inquieto y su habilidad de héroe le llevarán a buscar aventuras, de las que los más desfavorecidos saldrán siempre beneficiados.

También son muchas las versiones cinematográficas que tienen como protagonista a Robin Hood, la última de las cuales se estrena esta semana:


Pero si lo que queremos es conocer la verdadera figura de Robin Hood tendremos que acudir a los textos más antiguos conservados:

En esta obra, J. Rubén Valdés Miyares, apoyándose en los estudios de Stephen Knight y en los fragmentos y alusiones conservados, reconstruye el mito original de Robin Hood y su banda, que estaría formado por los siguientes rasgos:

– son hombres jóvenes que colectivamente representan una comunidad local y una ética igualitaria;

– participan en combates por diversión, y recogen dinero para uso comunal mediante enfrentamientos que pueden incluir amenazas, pero no roban a los ricos para dar a los pobres ni dan dinero por caridad;

– desafían a las autoridades de diversas formas burlescas o festivas, y suelen adoptar posturas anticlericales, sobre todo contra el clero más distante (por ejemplo, contra el obispo, más que contra el fraile del lugar);

– a veces se disfrazan o adoptan nombre falsos para la acción, si bien en otros momentos, lucen insignias o libreas que denotan su pertenencia a una comunidad;

– se mueven entre el campo y la ciudad, siempre en primavera o principios del verano;

– les gusta festejar su venturosa camaradería, sobre todo mediante banquetes.

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