EN UN LUGAR DE LA RED

Bitácora del área de "Lengua castellana y literatura"

Café

Posted by Javier en 28/01/2011

El grano del cafeto, tostado y molido, se usa hoy en todo el mundo para preparar una infusión aromática y estimulante, el café.

Parece que fue descubierto por casualidad hacia el año 850, en Etiopía. El autor del hallazgo fue, según esta leyenda, un pastor musulmán llamado Kaldi cuyas cabras no lograban conciliar el sueño, mostrándose siempre muy activas y nerviosas. Quiso el pastor averiguar la razón, y observó que mordisqueaban durante el día los frutos del cafeto, árbol rubiáceo autóctono de aquel país. Cierto santón o morabito que había escuchado el relato del cabrero, como tenía problemas para mantenerse despierto tanto tiempo como él quisiera para dedicar a sus rezos y mortificaciones, utilizó el café en infusión, comprobando así las virtudes tónicas y excitantes del café.


Leyendas aparte, el café se bebía en Siria y Turquía en el año 1420. En Europa no hubo noticia del café hasta finales del siglo XVI, 1591, año en el que un botánico italiano describió la planta que él decía haber visto crecer en un jardín privado de la ciudad de El Cairo. Y a Europa fue traída por los venecianos en 1615, si bien es cierto que el viajero español Pedro Teixeira, de vuelta de un viaje que hizo a Turquía, habla del café en 1610 en estos términos: “…una bebida que llaman allá el kaoah, de simiente hendida, tostada y negra como la pez“. En Europa hubo sus más y sus menos al respecto de la conveniencia de beber tan novedoso brebaje. algunos incluso aseguraban que tal vez no fuera lícito adoptar por bebida algo propio de países infieles; sin embargo, el papa Clemente VIII disipó aquella duda bebiendo él mismo, ante su curia de cardenales y ante quienes quisieran verlo, una buena taza de café, mientras decía socarrón: “No siempre todo lo de los infieles es cosa mala, hijos carísimos“.

Los árabes llamaban al café con el mismo nombre genérico que usaban para el vino: qahwa, pero al llegar la infusión a Turquía, su nombre cambió a kahve.

Cuando los mercaderes venecianos introdujeron el producto en Europa, su nombre cambió nuevamente a caffè y se extendió al español, al francés y al portugués café, al alemán Kaffee, al inglés coffee y al sueco kaffe.

Infografía sobre el cafeto:

Fuentes:

Pancracio Celdrán, Historia de las cosas, Ediciones del Prado.

Ricardo Soca, La fascinante historia de las palabras, Nuevas fascinantes historias de las palabras y La milenaria historia de las palabras.

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