EN UN LUGAR DE LA RED

Bitácora del área de "Lengua castellana y literatura"

Ponerse hecho/como un-a basilisco/furia/hidra

Posted by Javier en 11/06/2012

El basilisco era un animal fabuloso que tenía cuerpo de serpiente, garras de ave rapaz, alas con espinas y cola en forma de lanza; los antiguos lo consideraban un animal terrible, capaz de matar con su aliento a las serpientes. Se decía que moría si un hombre podía verlo antes de que él viese al hombre; pero que, si él era el primero en ver al hombre, entonces, este moría. Se le consideraba el rey de las serpientes, de ahí su nombre: basileus significa “rey” en griego. Se afirmaba que nacía del huevo puesto por un gallo viejo e incubado por un sapo y que, únicamente, las comadrejas eran inmunes a sus efectos y podían matarlos con facilidad.

Las Furias o Erinias eran divininades nacidas de la tierra regada por la sangre de Urano cuando este fue castrado por su hijo Crono. Son fuerzas primitivas que no reconocen la autoridad de otros dioses y que no tienen más ley que ellas mismas. Generalmente se conocen tres: Alecto, Tisífone y Megera. Se representan como genios alados, con serpientes entremezcladas en sus cabelleras y llevando en las manos antorchas o látigos. Cuando se apoderan de una víctima, la enloquecen y la torturan de mil maneras. A partir de los poemas de Homero, su misión esencial es la venganza del crimen. De modo esencial castigan las faltas contra la familia.

La hidra (de Lerna) era una serpiente de varias cabezas, cuyo número varía desde cinco o seis hasta cien, según los autores. El aliento que salía de sus fauces era sumamente mortal, hasta el punto de que quienquiera que se acercase, incluso mientras el monstruo dormía, moría infaliblemente. Para combatirla Hércules recurrió a flechas encendidas; pero también se dice que le cortó la cabeza con una harpe (una especie de hoz o cimitarra). Le ayudó en esta hazaña su sobrino Yolao, ayuda tanto más necesaria cuanto que de cada cabeza surgía otra nueva. Para impedir que volviesen a crecer, Hércules pidió a Yolao que incendiase un bosque vecino, y con auxilio de los tizones quemaba cada vez la herida, imposibilitando así que la carne se reprodujese.

Todas estas frases se emplean para referirnos a aquellas personas que se enfadan violentamente por una circunstancia determinada, gritando y gesticulando encolerizadas, sin atender a razones.

Ejemplo en vídeo:

Fuentes:

Pierre Grimal, Diccionario de mitología griega y romana, Paidós.

Guillermo Suazo Pascual, Abecedario de dichos y frases hechas, Edaf.

Ignacio Malaxecheverría, Bestiario Medieval, Siruela.

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