EN UN LUGAR DE LA RED

Bitácora del área de "Lengua castellana y literatura"

“Ser un cuco”

Posted by Javier en 27/01/2010

La hembra del cuco o cuclillo espera, camuflada entre las copas de los árboles, que salga de su nido la hembra de cualquier pájaro insectívoro, para depositar en su interior un huevo entre los de la otra hembra, después se lleva uno de los huevos que había en el nido para que no se noten cambios. La hembra del cuco se desentiende de su descendencia, los otros pájaros cuidarán de su retoño. Pero lo curioso es que el pollo del cuco, que casi siempre rompe el cascarón antes que los auténticos propietarios del nido, nada más salir del huevo, instintivamente, arroja del nido todo lo que le resulte molesto, huevos, polluelos…; quedará como único ocupante del nido y será cebado con tesón por los propietarios hasta que sea capaz de volar.

Vídeo en el que podemos observar este comportamiento del cuco:

La frase se utiliza para referirse a aquella persona que es muy astuta y que, de una forma disimulada, sólo mira por su provecho y comodidad.

La constatación de este comportamiento habitual en el cuco llevó a algunos escritores castellanos a igualarlo con la figura del cornudo. Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana o española da esta explicación:

[…] el cuclillo, de pereza, por no criar los suyos, derrueca en el suelo del nido abajo los huevos de la corruca, o se los come, y déjale allí los suyos para que se los saque y críe. Esto mesmo hace el adúltero, cuando la adúltera ha concebido dél, y el marido cría y alimenta el hijo que pare, creyendo ser suyo.

En algunos textos ni siquiera se menciona al animal, como este villancico del dramaturgo, poeta y músico Juan del Encina (o Enzina), sino que su simple canto sirve para que el lector u oyente sepa que se va a hablar de “cuernos” y cornudos.

¡Cucú, cucú, cucucú!

Guarda no lo seas tú.

Compadre, debes saber

que la más buena mujer

rabia siempre por hoder.

Harta bien la tuya tú.

Compadre, has de guardar

para nunca encornudar;

si tu mujer sale a mear

sal junto con ella tú.

Podemos escuchar dos versiones musicadas de este poema y conocer la partitura creada para el mismo:

Pedimos perdón por si alguien se siente ofendido-a por el lenguaje empleado en el poema o por la visión machista de la mujer que refleja. En cualquier caso, se trata de un texto que puede servirnos para comprobar que determinadas actitudes y comportamientos totalmente rechazables que, desgraciadamente, algunos “hombres” mantienen con respecto a la mujer en pleno siglo XXI, tienen su precedente en el pasado (Juan del Encina es un escritor de finales del s. XV y principios del XVI).

Fuente:

Guillermo Suazo Pascual, Abecedario de dichos y frases hechas, Edaf.

Sebastián de Covarrubias Horozco, Tesoro de la lengua castellana o española, Editorial Iberoamericana.

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